ENCUENTRO INTERDISCIPLINARIO SOBRE LA MUERTE

Entrevista a Isidora Kauak: "Creo fielmente que el arte es una forma de permanecer y de resistir"

Conversamos con Isidora Kauak Aguad, nuestra #EIMArtistaDelMes, sobre su obra, la taxidermia, y su experiencia como artista de la muerte.



Has mencionado que tu obra está influenciada en gran parte por un hecho vivencial: la experiencia de ver a un ser querido atravesar una enfermedad terminal, en este caso tu madre. ¿Cómo acudes a esas sensaciones cada vez que te planteas un nuevo trabajo y cómo ha variado eso a lo largo de tu obra?

I: Más que acudir a la sensación, diría que se trata de una herida latente pero estimulante.

Dentro de la producción artística es difícil negar el lugar de las vivencias biográficas, más aún al estar relacionadas con la muerte. Por más que un artista se esfuerce en aplacar lo autobiográfico, resulta inevitable que toda obra termine siendo una especie de testimonio personal. En mi caso, la muerte y la carga que ella arrastra –el duelo, melancolía y la inminencia de que toque otra vez la puerta entre mis seres queridos— cumple un rol fundamental en mi desarrollo creativo.

Trabajar con cuerpos de animales inertes y todo lo que el proceso taxidérmico implica –desinfectar, abrir, vaciar, realizar procesos químicos para posteriormente esculpir y montar—, de cierto modo, es volver a esa experiencia para resignificar la muerte. La herida, el trauma, es paradojalmente un gran estímulo creativo, y se vuelve un denominador común no solo entre artistas, sino entre quien crea una imagen y quien la mira.

Practicas la taxidermia y varias de tus obras incluyen esta técnica. ¿Cómo llegaste a interesarte en este oficio? ¿En qué minuto decidiste integrarlo a tu obra y por qué?

I: Mi primera aproximación a la taxidermia se remonta al año 2018. Durante una fría mañana de abril, decidí recorrer el cerro San Cristóbal en busca de espinas para una obra. Caminando por el sector, logré visualizar a lo lejos una pequeña estructura hecha con palos e hilo. No identificaba qué era, pero captó de inmediato mi atención. Al acercarme, me di cuenta de que se trataba de una trampa, probablemente utilizada para atrapar codornices; pero adentro se encontraba un pequeño pájaro negro. Mi primera reacción fue pensar que estaba vivo y que había quedado atrapado por error. Al remover la trampa, la imagen que capté me conmovió profundamente: era un tordo recostado hacia arriba, con la cabeza ladeada y las alas abiertas. Sus ojos estaban abiertos y sus plumas habían perdido el efecto tornasol que solo la vitalidad entrega. Era evidente que estaba muerto. Al mirar la escena durante unos minutos pensé en mi primera reacción: fue como si no hubiese querido que el pájaro estuviera muerto, descartando por completo esa posibilidad. De pronto, recordé cuando mi familia se reunió para decirme que mi mamá había muerto. Mi primera reacción fue reír, pensando que era una broma, pero cuando vi los ojos mojados de mis hermanos me di cuenta de que no lo era.

En ese minuto, decidí envolver al tordo en una tela y llevarlo a mi taller para trabajar su cuerpo. Quizás, como un acto de resistencia o una declaración de prevalencia ante la muerte, generalmente percibida como acontecimiento final en nuestra sociedad occidental.

El cuerpo es un concepto que atraviesa tu obra: ¿qué te interesa trasmitir con ello?

I: Me interesa transformar el cuerpo en un espacio reflexivo, en donde se generen pensamientos y sensaciones en torno a la mortalidad: tanto individual como social. Enfrentarse a la materia orgánica en donde el proceso natural de descomposición ha sido detenido me parece intrigante. En ese sentido, me gusta pensar que de cierta forma “rescato” estos cuerpos al resignificarlos y darles -paradójicamente- una segunda vida.

En 2021 participaste del sexto Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte. ¿Cómo se siente que otras personas puedan interactuar con tu obra?

I: EIM me pareció un evento realmente interesante. Además de la impecable gestión, las increíbles actividades y las poderosas obras de mis colegas, creo que pude aprender de las personas que asistieron como espectadores al encuentro. Sin presentarme y desde una cierta distancia, veía como se enfrentaban a mi obra, muchas veces con asombro o extrañeza, y escuchaba sus comentarios o reflexiones. Siempre es una linda experiencia presenciar las reacciones auténticas que pueden generar las obras de arte, porque en el fondo, de eso se trata, ¿no? -- de que el arte genere cambios en la consciencia.

¿Qué discusión crees que nos falta como sociedad en torno a la muerte?

I: Creo que nos falta abordar la muerte desde la creatividad. Comprender que hay algo más, que nuestra existencia no finaliza en el momento en que las funciones vitales se detienen. Pienso que, si se priorizara y se estimulara la creatividad, podríamos -como sociedad occidental- aproximarnos a la muerte desde una perspectiva diferente, más esperanzadora. En donde ésta no sea comprendida como un final ¿Por qué las obras de arte significativas viven durante siglos? ¿por qué seguimos hablando de ellas y también, con ellas? Creo fielmente que el arte es una forma de permanecer y de resistir, incluso a la muerte.


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